LA VIOLENCIA Y EL CYBERBULLYING
Las consecuencias del bullying son muy graves, físicas y especialmente psicológicas, y algunas personas pueden tener secuelas durante toda la vida.
El bullying o acoso escolar no hace distinciones sociales o de sexo. A pesar de la creencia extendida de que los centros escolares situados en zonas menos favorecidas son, por definición, más conflictivos, lo cierto es que el bullying está presente en casi cualquier contexto social.
Respecto al sexo, tampoco se aprecian diferencias, al menos en lo que respecta a las víctimas. En cambio, en el perfil del agresor sí se aprecia predominancia de los varones.
Cyberbullying vs. Bullying
Los padres probablemente puedan relacionarse con los argumentos que han visto en línea en la sección de comentarios de una publicación en las redes sociales. Rápidamente se convierten en ataques estresantes, hirientes y puntiagudos, ¡y estos son adultos!
Imagine ser un niño y tener acceso a las mismas plataformas y tecnología, pero sin la experiencia de la vida y la madurez emocional para manejar los desacuerdos y los ánimos agitados.
Ahora, agregue a la mezcla los elementos tradicionales del acoso infantil. El resultado es una receta para el desastre, y probablemente muy diferente a lo que experimentó al crecer. El núcleo emocional y de confrontación puede ser el mismo. Pero el acoso cibernético se juega de manera muy diferente en la vida de los niños, preadolescentes y adolescentes de hoy. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre el acoso cibernético y el acoso escolar?
Cuestión de género: en un 70% de los casos de ciberacoso las víctimas son niñas
En lo referente a los agresores, estos suelen pertenecer al mismo aula que la víctima en cuatro de cada cinco de los casos que ha registrado la Fundación ANAR. Lo más habitual es que actúen en grupo de entre dos y cinco individuos -algo que se da en el 36,7% de los registros-, mientras que actúan en solitario en un 31% de las ocasiones. Incluso se dan ocasiones en las que participa toda la clase, algo que se ha detectado hasta en el 14% de las veces.
En el caso del género de los acosadores, son solo del sexo femenino en un 39% de las ocasiones; solo menores varones en un 31,2%; y en el resto de casos, chicos y chicas actúan de manera conjunta.
También es interesante señalar cómo están aumentando las reacciones contra el acoso por parte de los compañeros o amigos de la víctima en el colegio. En 2016, hubo apoyo en un 68,3% de los casos; en años anteriores la media era del 14,9%.
Esto es consecuencia de que cada vez hay más sensibilización con este problema. Para Javier Pérez, presidente de la asociación No al Acoso Escolar, las propias víctimas cada vez se atreven más a denunciar ante padres y profesores.
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“Las
palabras duelen” campaña contra el bullying.
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Consejos y recomendaciones:
Para niños y adolescentes: No es tu culpa. Muchas veces la gente llama “bullying” a una simple disputa entre 2 personas, pero si alguien es cruel contigo en repetidas ocasiones, sí que se trata de bullying, y debes tener presente que nadie se merece que le traten con crueldad.
No respondas o tomes represalias. En algunas ocasiones es peor que reacciones, porque justamente es eso lo que el agresor está buscando. Es una manera de que le hagas pensar que tiene poder sobre ti y no debería creerlo. Si respondes y atacas a un bully, puede ser el detonante de que te conviertas tú en uno, y provocar toda una cadena de reacciones ante un acto que en principio era significativo. Si puedes, intenta alejarte de la situación, pero si no puedes, de vez en cuando intentar tomarse las cosas con humor desarma al acosador y le distrae de su objetivo.

Guarda las evidencias. Lo único bueno sobre el ciberacoso es que el acto suele ser capturado, almacenado y mostrado a alguien que puede ayudarte. Puedes guardar las evidencias en caso de que las cosas empeoren.
Di al abusador que pare. Esto depende de ti completamente. No lo hagas si no te sientes totalmente cómodo con ello, porque tendrás que dejar claro que no esta es la última vez que permites que te traten de esa forma. Quizá necesites practicar previamente con alguien en quien confíes, como tus padres o tu mejor amigo.
Busca ayuda. Especialmente si la situación te está afectando de verdad. Te mereces apoyo, por lo que deberás buscar a alguien que pueda escucharte o ayudarte, y trabajar para solucionarlo. Puede ser un amigo, un pariente o un adulto con quien tengas confianza.
